El avistamiento de tres barcos supuestamente gallegos faenando de forma ilegal en el Antártico evidencia que el mercado negro del «toothfish» sigue siendo un buen negocio para los piratas
Las mariscadoras de Boiro se niegan a hacer rondas pese a tener los arenales llenos de furtivos; mientras en Rianxo las productoras las hacen en grupos