Tras pasar por el Rúa y el Quiroga, la valdeorresa Isabel Vázquez juega en un equipo de A Coruña y dirige a un grupo de chicas de la liga de promesas en Carballo
Solo un puñado de entrenadoras se abren paso a duras penas al frente de los clubes gallegos, que en pleno siglo XXI todavía parecen mayoritariamente reservados para los varones