Con estas decisiones, que se suman a las adoptadas por Liechtenstein, Andorra y en cierta medida Bélgica, tratan de evitar entrar en la «lista negra» de paraísos fiscales.
El Gobierno británico es consciente de que las expectativas son muy altas y de que una cumbre de la que sólo salga una declaración de intenciones y principios puede suponer un duro golpe.
Lawrence Summers explica que la urgencia de una medida de ese tipo es superior al objetivo a largo plazo de combatir los desequilibrios globales a los que muchos economistas achacan la actual crisis económica.
Sobre la posibilidad de que la UE acuda al rescate de algunos países, el comisario europeo ha subrayado que «en esta crisis nadie puede descartar nada».
El presidente del Gobierno hace esta petición en la reunión preparatoria de la próxima cumbre del G-20, en la que también participa al presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.