Tras la entrevista con Ortega, el príncipe recibirá en la residencia del embajador de España en Managua a una representación de la colectividad de su país en Nicaragua.
Este grito de paz, que se trasladó hasta otras ciudades de América Latina, Estados Unidos y Europa en forma de marchas espontáneas y actos pacíficos, se hizo sentir especialmente en la céntrica Plaza de Bolívar de Bogotá.
El exjefe de Estado aprobecha su primera comparecencia para criticar las condiciones en las que fue detenido y encarcelado, y quejarse de la falta de información durante su traslado a La Haya.