Después de tres papas extranjeros, el ala italiana presiona para que el próximo pontífice vuelva a ser del país o al menos volver a la secularizada Europa
El pontífice se ha caracterizado por una cercanía y apertura de miras que le han granjeado apoyos incluso desde sectores muy alejados de la Iglesia, aunque también muchas críticas de los sectores conservadores
«Se acabó una tradición añeja nacida en épocas de desconfianza e impropia de nuestros tiempos»: así se refería La Voz, en 1903, a una bula emitida por León XIII antes de fallecer para que se aliviasen las duras condiciones impuestas a los cardenales durante la elección del nuevo papa: «Puertas tapiadas, provisiones medidas y movimientos espiados».
Francisco tampoco se desplazó durante su pontificado a Argentina, su tierra natal. Sus prioridades eran otras: «Hay que ir a la periferia si se quiere ver el mundo tal cual es»