27 abr 2002
Casi treinta grados en abril
El adelanto del verano obliga a los concellos a apurar los trabajos para adecentar los arenales El año pasado por estas fechas los periódicos reproducían todos los días imágenes de inundaciones y los centros de salud recetaban medicinas contra la gripe. En abril del 2002, los termómetros se acercan a los treinta grados y las adolescentes lucen ya sus primeras quemaduras. La ciencia más inexacta, la de la meteorología, lucha contra los caprichos del clima mientras los bañistas más osados deshumedecen el bañador del año pasado. El verano sorprendió a los concellos con los deberes sin hacer y los responsables municipales, con cara de no haber roto un plato, apuran las actuaciones para que reluzcan sus playas.