«El ataque conllevó un nivel inaceptable de brutalidad y constituyó una grave violación de las leyes de derechos humanos», señala un informe de la organización.
Las radios guardan silencio, las televisiones nacionales no emiten, el espacio aéreo y marítimo está cerrado y las fronteras están selladas en el «Día del Perdón».
Los hechos ocurrieron en un aldea próxima a la ciudad de Tul Karem, en el norte de Cisjordania, donde esta madrugada el Ejército realizó una redada para detener a islamistas.
Los fallecidos, tres civiles (entre ellos un agricultor y su hijo), fueron el blanco de varios proyectiles de artillería disparados por el Ejército hebreo.
Los contactos entre las fuerzas de seguridad de ambos países «permiten reaccionar contra estos desafíos» y «ofrecen la oportunidad de intercambiar opiniones sobre un gran abanico de temas», agregó.