Los vecinos recuerdan que la presunta asesina de Rocío Wanninkhof era «muy fría y nunca hablaba» Tiene el rostro pétreo, la voz baja y la mirada de hielo. María Dolores Vázquez, Loli para los allegados, usó durante años estas armas para ser la estricta gobernanta de un hotel de lujo de Marbella, El Sultán, pero dejó el puesto en 1999 por decisión propia. En la guardería del establecimiento también trabajó su presunta víctima, probablemente gracias a su influencia. Los empleados se niegan a recordar cómo mandaba esta mujer, nacida en Betanzos, que vive en una casa de Mijas llamada El Retiro.
PAVEL GÓMEZ Enviado especial