Ilusionar a la persona y llevarla a la urna. Esa es la misión de los himnos que suenan en los mítines. Tras ellos se encuentra una cuidada planificación que intenta abarcar al mayor público posible, sea en clave de merengue, en versión sinfónica o con una recopilación de artistas alternativos. Ponerle letra está de capa caída. Te contamos por qué.
Javier Becerra