Una de las anclas del petrolero griego se exhibe en Salinas, mientras otra toma rumbo a la Casa de los Peces Tres anclas portaba el cuando vertió su vómito negro en las entrañas de A Coruña. Una la acaban de rescatar y muestra su erosión en el coruñés muelle del Este, a la espera de su traslado a la Casa de los Peces. La otra yace todavía en las aguas de A Torre, sumida entre el esqueleto de chatarra del petrolero. ¿Y la otra? ¿Dónde está? Pocos coruñeses conocen la respuesta. Fue la primera que abandonó el escenario del crimen ecológico: meses después de la tragedia, tomó rumbo al museo de anclas de Salinas.