El presidente del Banco Central Europeo garantiza que decidan lo que decidan los británicos, el arsenal está listo, en perfecto estado de revista, para intervenir en los mercados y evitar que la cosa se desmadre
Primero dejó claro que no tolera que «se cuestione la independencia del BCE» y luego deslizó que «cada vez que se ponen en duda las decisiones del banco central, estas tardan más en hacer efecto»