La Corte Internacional de Justicia dictaminó en el 2014 que Tokio debía parar con esta actividad, pero el Gobierno nipón alega que la mayoría de las especies no están en peligro
Cada vez son más los que vuelven hacia esta rama del sector primario. El valor de las ventas creció el año pasado un 20,5 % hasta los 31,2 millones de euros
«Cuando llegue el momento realizaremos el informe que corresponde, con criterios objetivos desde el punto de vista ambiental y determinante pero no vinculante», asegura