La venta de viviendas de alta calidad crece a un ritmo vertiginoso. Los compradores vienen de Europa, Asia o Latinoamérica y crece la demanda de estas casas por parte de los «millennials»
Los bajos salarios y el alto precio de la vivienda dificultan a los jóvenes dar el paso para lanzarse a vivir por su cuenta. Necesitan invertir la mitad de su sueldo para poder costearse un alquiler