María del Carmen Marque Loimil, oftalmóloga Esconde su timidez tras una sonrisa que se va haciendo más amplia a medida que avanza la conversación, a medida que pasamos de la vida laboral a la personal, de la oftalmología a la maternidad. María del Carmen Marque Loimil, casada -«mi marido también es médico»- y madre «tardía» de una niña que tiene ahora un año, parece haber encontrado la fórmula de la conciliación. Cuando llegó el momento de elegir optó por la medicina privada para poder organizar sus propios horarios y dedicarle a su hija, que ha heredado sus grandes ojos negros, el tiempo necesario. Así, «en cierta medida -dice- he conciliado la vida profesional y la familiar».