El arzobispo recordó a los agentes muertos en acto de servicio en su homilía por la festividad de la Benemérita Faltó café, copa y puro. Pero hubo misa, vino y juegos. Además, Pilar se puso tricornio. Incluso los agentes se dejaron fotografiar. La festividad de su patrona obró la transformación. La Guardia Civil de Santiago celebró ayer el día del Pilar. El arzobispo compostelano, Julián Barrio, se sumó a los actos festivos, a los de carácter religioso. En la abarrotada iglesia de San Francisco, la máxima jerarquía eclesiástica de la ciudad promovió un recuerdo para los agentes muertos en acto de servicio. Los once cuarteles de la comarca también organizaron encuentros con autoridades municipales y judiciales, vecinos y empresarios.
REDACCIÓN