El incumplimiento de la norma que limita la cantidad de conductores a uno por cada mil habitantes motiva el desajuste Salvo los clientes habituales, ¿qué sabe cualquier hijo de vecino acerca de los taxistas, esos conductores que resuelven tantas situaciones apuradas, compromisos, o malas pasadas de la suerte como cuando uno pierde el autobús? Pues en la zona de Barbanza hay más de 200 licencias municipales para vehículos de este tipo, no todas cubiertas; y lo que aquí se propone es un vistazo a la situación de estos chóferes de cómodos y, por lo general, silenciosos automóviles. Pocos negarán que viajar en ellos es un placer, aunque afecte a la cartera; o a la tensión, si el taxímetro empieza a acelerarse desenfrenadamente.
IAGO GÓMEZ