Los visitantes que acuden durante estas fechas a cubrir su plaza la abandonan a los pocos días a causa del mal tiempo Hablar con un hostelero de la comarca satisfecho es, estos días, tan difícil como encontrar una aguja en un pajar. Pocos son los hoteles, hostales y pensiones que a fecha de hoy registran una ocupación superior al 40%. La mayoría de los empresarios del sector señalan que, habitualmente, hasta pasado el 20 de julio, los visitantes no se animan a acercarse a esta zona, pero el mal tiempo ha provocado un descenso en las reservas con respecto a años anteriores y son muchos los clientes que, después de un par de días, deciden recortar su estancia. Esta situación es extensible a los cámpings y ni siquiera el turismo rural se salva de la criba.
CARMEN BROZ