El mundo entero cruza los dedos ante la inminente caída de la estación «Mir»
Los pequeños estados del Pacífico Sur manifiestan su temor a sufrir una lluvia de restos incandescentes El foro que reúne a los estados del Pacífico Sur reclama a la Agencia Espacial Rusa la seguridad de que no soportarán una lluvia artificial de meteoritos el 20 de marzo. Para ese día está planeado el descenso controlado de la «Mir» sobre el océano, a unos 3.000 kilómetros al este de Nueva Zelanda. A pesar de que hasta la NASA confía en los cálculos de los rusos, éstos han firmado una póliza de 36.000 millones de pesetas para cubrir posibles daños. Y es que la extraña forma de la estación espacial y factores incontrolables hacen imposible afirmar dónde caerá. Los pesimistas apuntan una pequeña posibilidad de que lo haga en cualquier punto del mundo.
FRANCISCO DOMÉNECH