La tasa de natalidad más baja de Europa mantiene a Galicia en un estado de crisis demográfica que los políticos no ven y a la que los Gobiernos no ponen soluciones
«¡Qué guapo! Incluso traigo un regalo», exclamó el primer ministro ruso, ataviado con una bata blanca, durante su visita al recién nacido en el hospital prenatal de Kaliningrado.