El Peugeot 2008 llega para competir en el pujante mercado de los vehículos crossover pequeños, donde acaba de irrumpir el Captur y donde ya estaban el Opel Mokka y el Nissan Juke. El coche francés aporta su Grip Control un control de tracción antipatinamiento, como baza técnica respecto a sus rivales.