El desabastecimiento de piezas y componentes electrónicos japoneses es ya una realidad que ha encendido las alarmas en la automoción europea y estadounidense.
Al menos 1,4 millones de hogares carecen de agua potable desde el viernes y otras 2,5 millones de viviendas están a oscuras en Aomori, Iwate, Miyagi y Fukushima.