Proyecciones y fotografía proliferan en una muestra cargada de sobriedad y denuncia social «El arte moderno es parte del glamour». El luminoso de Miguel Ángel Rebollo que corona la entrada del antiguo Hogar Provincial pretende que el público se cuestione todo lo que se escribe y se oye sobre el arte contemporáneo. La Bienal de este año, dedicada a los jóvenes creadores de España, Portugal y los países nórdicos (Islandia, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Noruega), responde a ese cliché de protesta. Transmite cualquier cosa menos indiferencia. Y la estética no ocupa un lugar primordial. La Bienal fue inaugurada ayer en el edificio de la calle Sierra por Manuel Abeledo ante los embajadores de Finlandia y Suecia.
R. MARTÍN