Quedarse sin un ovario, el útero, las mamas, el estómago o el colon cuando están sanos puede resultar traumático, pero también es una oportunidad para ganarle la batalla al cáncer de forma preventiva.
Un experto asegura que «estamos diseñados para vivir en la prehistoria», cuando «la glucosa, los azúcares simples, las grasas... eran difíciles de conseguir en la naturaleza».
De todos ellos, 58 medicamentos ya figuraban en un Plan de Gestión de Riesgos (PGR) elaborado con vistas a la detección de efectos indeseables y a minimizar las consecuencias.
Un estudio con sello gallego sostiene que hay dos moléculas, la grelina y la leptina, que de un modo u otro pueden incidir en la recuperación del peso perdido.