Se trata del primer estudio en el que los cinco grandes rasgos de personalidad en la infancia sirven para prever parámetros de salud objetivos en adultos
La ochentera por excelencia confiesa que le merece la pena ponerse a dieta una temporada para luego permitirse algunos caprichos, por ejemplo, un atracón de patatas fritas, «lo que más me gusta del mundo»