La víctima estaba acusado de haber matado a su cuñada, menor de edad. Los hechos sucedieron en la ciudad peruana de Juli, cerca de la frontera con Bolivia.
Por la celda del ex dictador pasan simpatizantes, políticos cantantes y hasta supuestas brujas, pero su esposa Satomi Kataoka nunca ha ido. El preso cuenta con un régimen menos estricto que otros reclusos.
Las investigaciones responden a recientes denuncias de los medios de comunicación por sospechas de que el ex presidente logró mejoras en su situación carcelaria