El mastín del Alentejo, que entró el pasado febrero en el Guinness de los récords, estuvo a punto de sufrir el funesto destino de sus hermanos. Pero todo cambió con la intercesión de su todavía dueño y amigo, que apunta las razones de su longevidad
Está a unos 50 kilómetros de donde se le perdió la pista, y era una zona frecuentada por el principal sospechoso, un pedófilo alemán en prisión actualmente por otro crimen.