La autora de «La luna de Jorge», novela finalista del Nadal, rechaza «la cultura de la queja y la resignación» La tarde del lunes es gris. Lola Becarría lleva todo el día colgada del teléfono recibiendo felicitaciones y hablando de «La luna de Jorge», la novela finalista del Premio Nadal. Una nueva llamada. ¡Por fin!, alguien del terruño: «Yo no puedo vivir sin Galicia; a mi Galicia me pone». Por si hubiera dudas pregunta: «¿A que Ferrol es muy bonito?» En esa ciudad nació y en ella se refugia siempre que puede. Ha escrito «una novela optimista, una celebración de la vida», porque «la vida cotidiana tiene muchas aventuras».
RODRI GARCÍA
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C. FERNÁNDEZ