ARTURO LEZCANO, EL AMIGO DEL LECTOR Cuando las cosas se ponen serias, se ponen serias, y en consecuencia las comunicaciones de los lectores suelen ir más allá de problemas personales, escrutinios rigurosos de los textos escritos o apasionadas defensas de valores propios. Esta semana recibimos puntos de vista nada equívocos respecto de cuestiones de máxima temperatura y, no por casualidad, varias de ellas proceden de una comarca gallega que tan entrañable como acertadamente llaman ya Ferrolterra cuantos en ella viven o la conocen, un nombre de origen literario, debido al no olvidado colaborador de La Voz, Amaro Orzán, Álvaro Paradela. Allí las ideas, y las ideologías, nunca han escaseado y el «compromiso», tampoco.