Mientras que las autoridades sanitarias insisten en el uso del preservativo para evitar el contagio, el Vaticano vuelve a condenarlo El virus del sida ha desencadenado una epidemia mundial mucho más grave de lo que se esperaba hace diez años. Hoy, 36,1 millones de personas son seropositivas o han desarrollado ya el sida, un cifra que supera en un 50% las previsiones efectuadas en 1991 por ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud. Desde que se inició la epidemia, han muerto 21,8 millones de personas, tres millones en el último año. El virus, admite la OMS, se ha disparado entre los heterosexuales e insiste en que el mejor método para prevenir la enfermedad es el uso del preservativo en las relaciones sexuales. Este llamamiento, sin embargo, choca con la postura del Vaticano, que ayer reafirmó la condena de la Iglesia católica al uso del condón como método para evitar el mal.
REDACCIÓN