Leopoldo Calvo-Sotelo, distinguido con un título de nobleza, habla de la tierra de sus orígenes Leopoldo Calvo-Sotelo tiene una nueva distinción que lo vincula con ese Ribadeo que lleva en la memoria, en el entendimiento y en la voluntad. Recién nombrado marqués de la Ría por el Rey, en esta conversación recuerda sus primeros años en la villa, en donde tuvo los primeros amores y se estrenó como lector y escritor. Ahora, décadas después, observa cómo aquella pequeña localidad, tan decisiva en su vida, va dejando de ser una villa para convertirse en una ciudad, un fenómeno que asocia con la construcción del Puente de los Santos y con el acercamiento de esas dos orillas que tantas cosas comparten. Y habla también de su pasión por navegar.