La actividad descendió en el mercado de Carballo, donde proliferaron las flores y los productos gastronómicos de temporada Los vecinos de la Costa da Morte no tuvieron problemas para compaginar los oficios religiosos con las actividades lúdicas, porque la oferta de la jornada de Todos los Santos fue escasa. Las alternativas matinales fueron los mercados de Vimianzo, más concurrido de lo habitual, y Carballo, con menos público. A pesar de ello, las flores y el buen tiempo aportaron un colorido especial a la plaza del Concello, en la que destacaron también otros productos de temporada como las castañas, las habas y las aves de corral. Por la tarde sólo destacó el Samaín organizado por la asociación San Adrián de Corme Aldea. Y por la noche, la «movida».
REDACCIÓN