La lluvia deslució los actos de celebración del día más tétrico del año en las calles del casco viejo de Cedeira Los niños que acudieron ayer al día grande del «Samaín» en Cedeira se quedaron con las ganas de participar en el tradicional paseo de fantasmas. La lluvia, que deslució buena parte de los actos organizados durante la tarde en el casco viejo de la localidad, lo impidió. De todas formas, la participación de los más pequeños en el concurso de calabazas convertidas en calaveras fue, como cada año, de lo más numerosa. El jurado tuvo difícil el reparto de premios para las construcciones más grandes, más pequeñas y más terroríficas.
REDACCIÓN