Después del concurso de ideas, su equipo comprendió que el tamaño era «equivocado», para realizarlo con el presupuesto inicial, y al hacer modificaciones la superficie se elevó en «dos veces y media o tres».
El personaje El valenciano, que ayer recogió el Premio Nacional de Arquitectura, reclamó para las edificaciones el mismo derecho de propiedad intelectual que tiene una pintura