Los agentes descubrieron la irregularidad gracias a un dispositivo de vigilancia montado por el propio Seprona y por la Inspección Pesquera de la Xunta.
Condena también al propietario, Ramiro A. C. a seis meses de prisión y multa de doce meses a razón de seis euros diarios, como autor de un delito contra la ordenación del territorio.