El ambiente de la plaza cambió tras las últimas actuaciones urbanísticas De un tiempo a esta parte la Fonte do Rei se está convirtiendo en una especie de plaza de Azca madrileña de los años 80, salvando las distancias, es decir, dividiendo las magnitudes entre 50, que es la proporción entre esta capital y la del Estado. Hace dos décadas, en Azca se reunían los chavales más modernillos y gente de la movida que rendía culto a Aviador Dro en un altar de metal brillante y cristal. Aquí se mezclan «cíber», salas de juegos, copisterías y tiendas de 24 horas embadurnadas por un olor a pizza y a cerveza.