La chef catalana, que tiene restaurante en Tokio, se ha visto obligada a levantar un «muro mental» para resistirse a los encantos de la gastronomía nipona y mantener su identidad mediterránea.
Delicada, poderosa, precisa y fluida. Así define el jurado del Pritzker la arquitectura de este tándem ganador, que busca «crear nuevas atmósferas» en sus edificios