Sobre las dos de la tarde ya se había alcanzado el límite diario de 4.812 visitantes establecido por la Xunta para minimizar los daños en el monumento natural
El mal tiempo no espanta ni a los turistas ni a los peregrinos en la ciudad del Lérez, donde los visitantes echan mano de los chubasqueros y no renuncian a recorrer la zona monumental
Los responsables de varios alojamientos de la ciudad aseguran que los grupos siguen viniendo pese a la lluvia: «Buscan desconectar, les da igual si llueve o hace sol»