Parece que al fuel le ha llegado la hora de cerrar el chiringuito en Barbanza. Ruin turista de invierno en las costas de Ribeira y O Son, primero fue desalojado de la arena de sus playas -millares de guantes con la palabra «solidaridad» tatuada en el código de barras se ocuparon de ello-. Ahora, toca el turno de echarlo de las piedras. La fórmula: presión... muchísima presión.
Abdón Dorca