Una inversión de 10.000 millones ha sellado la herida ecológica del antiguo vertedero
Los fondos europeos permitieron cerrar el depósito y crear la nueva planta de tratamiento de residuos Dos heridas tatuaron, en los años 90, la piel del medio ambiente de A Coruña. El embarrancamiento del «Mar Egeo» en la península de la Torre fue el primero de esos latigazos al entorno, al que se encargó de rematar el vertedero de Bens al desplomarse sobre el mar de O Portiño. El rastro del petróleo ya se esfumó y el basurero es hoy un nuevo parque. La creación de la zona verde ha requerido una verdadera «carambola» financiera. Tres mil millones fueron necesarios para sellar y regenerar la antigua escombrera. Pero el cierre también obligaba a poner en marcha un nuevo sistema de tratamiento de residuos, para sustituir el depósito de Bens. La respuesta se llama Nostián y costó 7.000 millones.