El insomnio y la pérdida de apetito son dos de los síntomas que sufren los afectados, según la Sociedad Española de Psiquiatría El estrés llega al campo. El descubrimiento del mal de las "vacas locas" en Galicia, el descenso de los precios del ganado, la incertidumbre ante las sucesivas normas que modifican otras anteriores, el desembarco de la fiebre aftosa en Europa o la suspensión de las ferias son sólo algunos de los factores que, según fuentes de la Sociedad Española de Psiquiatría, influyen en esa ecuación que da como resultado la situación de "estrés crónico mantenido" que vive el sector ganadero. Pérdida de la calidad del sueño, alteraciones del apetito o estados de ansiedad son, a juicio de los médicos, los síntomas que dibujan esa situación que, en muchos casos, puede desembocar en depresión.
María Cedrón