«En las fiestas somos diez en casa y jamás hago lo mismo, les imprimo el menú y se lo dejo para darles una sorpresa, para mí es una ilusión», explica el médico, quien asegura que en las largas guardias del hospital fueron los padres de los niños prematuros los que le enseñaron mucho de gastronomía
«La gente confunde sexo, género, cuerpo y orientación sexual», apunta Paula, que asegura que cuando parte del colectivo se visibiliza se le hostiga con que sufren problemas mentales: «Les pasó a las lesbianas, a los trans y ahora a los no binarios»
La usura es, en este caso, una crueldad, que si fuera un cuento de Navidad, debería acabar con el tintineo de la suerte cayendo en todas las casas de las personas que se han quedado sin ver a sus seres queridos