Rajoy deja claro que no habrá vuelta atrás

Forma un Gobierno de continuidad, deja a Sáenz de Santamaría como vicepresidenta, aunque le retira la portavocía, jubila a Margallo y Fernández y da a De Cospedal el premio menor de Defensa

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El nuevo Gobierno comienza su andadura Los ministros de Mariano Rajoy saludan al rey tras jurar sus cargos

Madrid / La Voz

Más de lo mismo. Nada de revolución. Mariano Rajoy dejó claro ayer con la composición de su nuevo Gobierno lo que ya había adelantado: con mayoría o sin ella no está dispuesto a desandar su obra de la pasada legislatura. Se trata de un Gobierno de continuidad en el que los cambios más relevantes son la salida de Jorge Fernández, que deja Interior, y de José Manuel García-Margallo, que abandona Asuntos Exteriores. El primero estaba muy quemado tras el escándalo de sus polémicas grabaciones con el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña y al segundo, amigo personal de Rajoy, le ha perdido su excesivo afán de protagonismo, algo que el líder del PP ha llevado siempre mal, y su tensa relación con la número dos del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Dastis, novedad en Exteriores

Esta mantiene casi todo su poder. Sigue siendo la pieza clave del Ejecutivo y única vicepresidenta, aunque pierde la función de portavoz del Gobierno, que asume Íñigo Méndez de Vigo, que sigue en Educación. A cambio de la pérdida de la visibilidad que suponía comparecer todos los viernes tras el Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría asume Administraciones Territoriales, en detrimento de Cristóbal Montoro, que se mantiene al frente de Hacienda, más Función Pública. La número dos del Ejecutivo mantendrá también el control del CNI. Sáenz de Santamaría llevará las relaciones políticas con las comunidades, incluidas las del Gobierno con Cataluña, y Montoro las económicas.

Luis de Guindos no consigue la vicepresidencia económica que ansiaba y tampoco la presidencia de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, que seguirá en manos del propio Rajoy. Pero tendrá a su cargo un superministerio de Economía, Industria y Competitividad que garantiza la continuidad en las políticas económicas. De Guindos trabajará codo con codo con Álvaro Nadal, que llevará la cartera de Energía, Turismo y Agenda Digital, de nueva creación.

La otra gran incorporación del Ejecutivo es el titular de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis Quecedo, hasta ahora representante permanente de España ante la Unión Europea y con un perfil igual de técnico pero menos polémico que García-Margallo. Dos mujeres que parecían llamadas a asumir mayor protagonismo, Fátima Báñez e Isabel García Tejerina, se mantienen respectivamente y sin cambios en Empleo y Agricultura, que retoma Pesca en su denominación.

Rajoy premia la fidelidad de María Dolores de Cospedal con el Ministerio de Defensa, que queda seguramente lejos de sus aspiraciones, aunque mantiene de momento la secretaría general del PP. E incorpora al Ejecutivo a dos ministros muy cercanos a ella, el exalcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido, con un perfil más conciliador que Jorge Fernández, en Interior y Dolors Montserrat, que cubre en Sanidad la cuota catalana. El regidor de Santander, Íñigo de la Serna, será el ministro de Fomento.

Será el primer Ejecutivo sin ministros gallegos desde el año 1996

Por primera vez desde el año 1996, no habrá ningún ministro gallego en el Gobierno. Rajoy no ha querido mantener la cuota gallega tras el nombramiento de Ana Pastor como presidenta del Congreso. Lo cierto es que Núñez Feijoo nunca ha mostrado especial interés en que haya gallegos en el Gobierno y tampoco en los órganos de dirección del PP, por considerar que la presidencia de Rajoy, y su relación privilegiada con él, garantiza de sobra la buena interlocución y la atención a los problemas de Galicia. «Lo importante es que el Gobierno acierte y Rajoy esté a gusto con el Gobierno», dijo ayer Feijoo, que explicó que el hecho de que el titular de Fomento «sea del norte» es «una garantía de que las comunicaciones del norte sigan formando parte de las prioridades del Gobierno».

PSOE y Podemos no ven diálogo y Ciudadanos dice que se abre una nueva era política

La decepción fue la nota dominante entre los partidos de la oposición ante la composición del nuevo Ejecutivo. El portavoz de la gestora del PSOE, Mario Jiménez, aseguró que «no es un Gobierno para el diálogo» y auguró «serias dificultades» para generar entendimiento con los socialistas durante la legislatura.

Cuestionó especialmente la continuidad de Cristóbal Montoro (Hacienda), Fátima Báñez (Trabajo) o Íñigo Méndez de Vigo (Educación), que, según dijo, hace «presagiar que la vía de diálogo y entendimiento va a ser muy difícil».

El responsable de relaciones con los movimientos sociales de Podemos, Rafael Mayoral, consideró que no hay «nada nuevo bajo el sol». Advirtió que la llegada de María Dolores de Cospedal al Ministerio de Defensa no parece «el mejor camino» para impulsar la regeneración política y cuestionó el perfil «bastante antisocial» de Luis de Guindos y Cristóbal Montoro.

También el portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, consideró «evidente» que el nuevo Gobierno es «de continuidad», aunque precisó que para su partido lo importante es que se abre «una nueva era política», en la que estarán vigilando el cumplimiento del pacto firmado con el PP. Se mostró especialmente contento de que Rajoy siga contando con Fátima Báñez e incluya a Dolors Montserrat, que negociaron ese pacto con su partido.

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