Los secuestros de tripulantes repuntan en un año en el que cae la piratería

Indonesia y Nigeria son los lugares en los que más ataques se han producido


redacción / la voz

El fenómeno de la piratería marítima fue un poco menos fenómeno el año pasado. Según la Oficina Marítima Internacional (IMB, organismo adscrito a la Cámara Internacional de Comercio), que desde 1991 lleva el recuento de incidentes de piratería y robos con armas en el mar, constató 191 incidentes de este tipo, un 14 % menos que los registrados en el 2015. Es el mejor registro desde 1998. Pero en ese contexto de desplome global de los ataques de delincuentes en los océanos, la organización constata que en el 2016 despuntaron los secuestros de tripulantes, hasta el punto de que se ha alcanzado la cifra más alta de los últimos diez años: 62 personas, frente a las 19 del 2015 y las 9 del 2014. Curiosamente, el número de barcos secuestrados ha bajado desde los 15 buques hasta los 7 del año pasado.

«La caída continuada de la piratería es una buena noticia, pero algunas rutas siguen siendo demasiado peligrosas, y la escalada de secuestros de tripulantes es una tendencia preocupante en algunas áreas emergentes», dijo Pottengal Mukundan, director de la Oficina Marítima Internacional. Porque si Indonesia y Nigeria siguen siendo las zonas más peligrosas del mundo -después de que un amplio despliegue de fuerzas internacionales aplacase la actividad en Somalia-, el informe sobre la piratería detecta nuevos focos de actividad ilegal.

Mukundan mostró inquietud por el auge que están cobrando los secuestros en el mar de Sulu y aledaños, hasta el punto de recomendar a armadores y fletadores que se planteen cambiar la ruta para evitar pasar por esa zona situada entre el este de Malasia y las islas Filipinas. Mejor que naveguen por el oeste de Borneo.

Allí, en el último trimestre del año fueron secuestrados doce tripulantes de dos mercantes y de un barco pesquero que estaba atracado, una escalada en la audacia, puesto que en la primera mitad de año los delincuentes solo se habían atrevido con barcos lentos y bajos. Además, la IMB sospecha que los piratas están vinculados al grupo extremista islamista Abu Sayyaf, que opera en Filipinas y juró adhesión a la organización yihadista Estado Islámico

De Nigeria a Perú

Otros puntos calientes continúan siendo Indonesia, aunque el año pasado hubo una caída drástica en el número de incidentes, pues se notificaron menos de la mitad que en el 2015; y Nigeria, donde se localizaron muchos más, el doble del ejercicio anterior.

Y a los rincones de riesgo tradicional, en el 2016 aparece otro emergente: Perú. Tras haber estado libre de asaltos marítimos durante dos años seguidos y ser escenario de cuatro casos contados en el 2013 y de tres en el 2012, el año pasado contó un total de 11, en el que 9 barcos fueron abordados y dos se quedaron en simple tentativa. Y todos con un mismo escenario: Callao. 

Banderas

En cuanto a las víctimas, a la cabeza aparecen los barcos abanderados en Panamá (un total de 46). También los que ondean pabellón de las islas Marshall parecen ser de lo más apetecibles para los delincuentes (36), que tampoco hacen ascos a los que llevan la enseña de Singapur o los colores de Liberia.

De asaltos a barcos con bandera española no se han dado avisos desde los dos últimos que lo hicieron en el 2012.

Somalia: el avispero controlado

Con solo dos casos reportados, podría decirse que la incidencia de la piratería en Somalia es prácticamente nula. Y así es. Porque ese par de incidentes, uno localizado al este del Cuerno de África y otro en el golfo de Adén, están a años luz de los, por ejemplo, 75 que se reportaron en el 2012. Claro que se trata de una calma ficticia, un avispero contenido, ya que es el amplio despliegue de fuerzas internacionales lo que está frenando la actividad pirata. Así lo hace constar la IMB en su informe, donde recoge que los esfuerzos de los países del entorno, las operaciones que han desplegado allí la OTAN, la UE y los Estados con intereses comerciales en esa ruta, así como la contratación de vigilantes privados por parte de los armadores han conseguido contener la actividad pirata. Ahora bien, «los delincuentes somalíes continúan teniendo la capacidad de perpetrar ataques». Es más, en el Centro de Seguimiento de la Piratería de la IMB están convencidos de que «un único asalto exitoso de un mercante reavivará e los piratas somalíes el deseo de reanudar sus habilidades». A finales del año pasado, los piratas todavía tienen retenidos a tres tripulantes, de los que se desconoce por completo su situación. 

Vigilancia militar

Es decir, que en el momento en que se retiren las patrulleras desplegadas en el cuerno de África, lo más probable es que Somalia vuelva a convertirse en un punto caliente de la piratería.

Por lo de pronto, este año habrá menos embarcaciones militares controlando el área, toda vez que ha concluido la Operation Ocean Shield desplegada desde el 2009 por la OTAN para luchar contra la piratería en Somalia. De todos modos, la organización seguirá cooperando y pendiente de como evoluciona el avispero. 

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