Los vínculos con Rusia desatan la primera crisis en el Gobierno Trump

Adriana rEY NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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SPUTNIK | reuters

La dimisión de Flynn revela caos y contradicciones en el equipo de la Casa Blanca

15 feb 2017 . Actualizado a las 07:51 h.

Michael Flynn pasará a la historia como el asesor de Seguridad Nacional que menos ha durado en su cargo y por ser el causante de la primera crisis del Gobierno de Donald Trump, cuando solo lleva 24 días en la Casa Blanca. El general retirado Flynn presentó su dimisión ayer de madrugada por haber mentido acerca de sus contactos con Rusia

En un intento de moderar los daños, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, negó que la renuncia se deba a una cuestión «legal» porque sus conversaciones con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kislyak, sobre las sanciones a Moscú tuvieran lugar durante el período de transición entre Obama y Trump, e incluso antes de las elecciones, y por haber mentido sobre su contenido al vicepresidente, Mike Pence, y a otros altos cargos del Gobierno. La Ley Logan de 1799 impide que ciudadanos particulares traten con Gobiernos extranjeros temas de política exterior, tal y como hizo Flynn. 

«No es tanto una cuestión legal, sino de pérdida de confianza», dijo. El portavoz explicó que Trump fue informado semanas atrás de que Flynn no había dicho la verdad sobre sus contactos con Kislyak y, después de evaluar el asunto, el nivel de confianza en su asesor «se erosionó» hasta el punto de que pidió su dimisión

Pero las respuestas oficiales dejan abiertos muchos interrogantes. Si no había nada ilegal como sugiere la Casa Blanca ¿por qué Michael Flynn no dijo la verdad al vicepresidente Pence? O ¿actuó Flynn solo o por encargo?. «No, absolutamente no», dijo Spicer. 

Además, ¿por qué se esperó tanto? En enero Trump ya fue informado de lo que estaba pasando por la exfiscal general interina Sally Yates (a la que cesó por insubordinación), que apuntó además que las revelaciones de Flynn al embajador le hacían vulnerable a chantajes del Kremlin. 

Filtraciones ilegales

Trump trató de desviar la atención. «La verdadera historia es por qué están saliendo de Washington tantas filtraciones ilegales ¿También existirán cuando haga frente a Corea del Norte?», preguntó desde Twitter. 

En el Partido Republicano, algunos como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, se limitaron a aplaudir la salida de Flynn, mientras que otros como el senador John McCain exigieron respuestas: «Esta dimisión despierta más preguntas sobre las intenciones de la Administración Trump».   

Las dudas impulsaron a que los demócratas solicitasen una investigación bipartidista sobre los lazos con el Kremlin y en la que se llame a testificar al propio Flynn. «Queremos respuestas sobre la implicación del presidente», reclamó la líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi. «Esto no es un juego. Esto no es normal», denunció la senadora Elisabeth Warren. 

Hillary Clinton recordó cómo el exgeneral y su hijo (también apartado de la nueva Administración) impulsaron teorías de la conspiración que implicaban a la exsecretaria de Estado en una supuesta trama de pedofilia, el caso Pizzagate.

La dimisión de Flynn no termina con la polémica que rodea a una Casa Blanca sumida en el caos y con serios problemas en la cadena de mando. Exfuncionarios de alto nivel hablan de una Administración con «cinco o seis mini centros de poder». «Esto lo único que provocará son fugas y deslealtades», advierten tras resaltar la importancia de un proceso de toma de decisiones fuertemente jerarquizado, que Trump en ningún caso aplica.

Moscú despliega en secreto un misil de crucero y acerca un buque espía a la costa este de Estados Unidos

Rusia ha desplegado en secreto un misil de crucero ignorando las advertencias de Washington de que viola un tratado sobre control de armas firmado hace tres décadas. Así lo reveló The New York Times, en plena polémica por la dimisión de Michael Flynn.

Se trata de un programa de misiles de medio alcance que Rusia lleva probando desde hace tres años y que ahora ya está en fase «operativa», según fuentes de inteligencia estadounidenses citadas por el periódico. Ya están operativos dos escuadrones de esos misiles, uno de los cuales fue desplegado recientemente en un punto no identificado de ese país, mientras que el otro permanece en el polígono militar Kapustin Yar, cerca de Volgogrado.

Para la Casa Blanca, su despliegue supone una evidente violación del Tratado INF para la eliminación de misiles nucleares de medio y corto alcance, firmado en 1987 por los presidentes Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov. Y así se lo advirtió ya en el 2014 la Administración Obama.

El programa ruso supone una gran preocupación para el Pentágono, y ya se barajan varias opciones de respuesta, incluido el despliegue de defensas antimisiles adicionales en Europa o de misiles de crucero.

Las provocaciones rusas no se quedaron ahí y, según la cadena Fox News, un barco espía ruso fue detectado ayer cerca de la costa este de EE.UU. a algo más de 110 kilómetros de la costa de Delaware y con rumbo hacia el norte a una velocidad de 10 nudos. «Se encontraba todavía en aguas internacionales», apuntaron varias fuentes a la cadena. Se trata del navío Viktor Leonov, capaz de interceptar comunicaciones de los servicios de inteligencia y equipado con misiles tierra-aire. Su última incursión en aguas próximas a EE.UU. se remonta a abril del 2015. «No supone una gran preocupación, pero le estamos echando un ojo», dijo un funcionario de Defensa a Fox.

Poco después, el Pentágono denunció tres incidentes entre el portaviones estadounidense Porter y aviones rusos en el mar Negro el día 10. «El Porter se comunicó con todos los aviones, pero no obtuvo respuesta», dijo el capitán Danny Hernández, portavoz del Mando Europeo de EE.UU., tras relatar cómo los cazas rusos volaron a baja altura y uno de ellos se acercó demasiado al buque de guerra.