Suecia busca al autor del atropello masivo

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

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Un terrorista en un camión causa cuatro muertos y quince heridos en el centro de Estocolmo

08 abr 2017 . Actualizado a las 08:18 h.

Desde los atentados de las Torres Gemelas el mundo se ha convertido en un lugar peligroso, paradójico, complejo. Peligroso porque, aunque ahora los terroristas no lanzan operaciones con aviones comerciales contra grandes rascacielos, utilizan los elementos más cotidianos para matar: coches y camiones se abren paso por los centros de las ciudades para asesinar a los transeúntes, violando a menudo los santuarios peatonales o turísticos de las grandes urbes, logrando inyectar el terror en la rutina y en el ocio. Ayer le tocó a Estocolmo la repetición de este modus operandi, pero hace dos semanas fue Londres. Berlín, Niza, Dijon, Montreal...

El mundo también es paradójico, y la geoestrategia cada vez más compleja. El ataque de Estocolmo, atribuido en principio a un solo terrorista en busca y captura que causó la muerte de cuatro personas e hirió a otras quince, se produce horas después del ataque ordenado por Donald Trump contra la base siria desde donde se lanzó el mortífero ataque químico contra Jan Shijun. Indirectamente el ataque beneficia al Estado Islámico, pues busca debilitar al enemigo común Bachar el Assad, presidente de Siria, en un momento en el que los terroristas pierden terreno en un califato que se derrumba y buscan acciones en Europa. En paralelo, amenaza con abrirse un nuevo escenario de guerra fría con Rusia en una zona de alto valor estratégico en la que Estados Unidos también quiere decidir. El idilio entre Trump y Putin termina entre misiles. A este complejo escenario se suma un nuevo ataque, el segundo aparentemente yihadista en un país escandinavo, Suecia, caracterizado por ser un país de acogida para los refugiados.

El ataque

El camión atropelló a una veintena de personas. Suecia estaba en máxima alerta desde el 2010, cuando sufrió el primer ataque de este tipo, aguardando una acción que llegó ayer a las tres de la tarde, el mismo día en que se confirmaba la muerte de la quinta víctima del atentado de Londres. La información era escasa poco después del ataque, y en las ruedas de prensa ofrecidas por la Policía sueca se percibía cierta confusión. Ni siquiera se ofrecía el balance de víctimas.

Los hechos, a grandes rasgos, habrían sucedido así: un camión robado mientras hacía el reparto se lanza a las 15 horas a toda velocidad por la calle Drottninggatan, una de las principales rutas peatonales de ocio y compras de la capital sueca. Arrolla a una veintena de personas, tres mueren en el momento, otra fallece en un hospital y 15, entre ellas varios niños, resultan heridas. Pero la masacre pudo ser mayor, pues a esa hora la calle estaba llena de gente, aprovechando la salida del trabajo para realizar las compras para el fin de semana. Tras recorrer unos 450 metros por la calle peatonal, el terrorista empotró el camión contra el centro comercial Åhlens, cerca de donde está una de las estaciones de metro más importantes de la capital.

El caos

De nuevo se recomienda a la gente que se quede en casa. En los aledaños de la calle Drottninggatan la gente corría sin rumbo, hacia ninguna parte, pero con el objetivo de dejar el centro de la ciudad cuanto antes. Las autoridades aislaron el lugar del atentado y las calles adyacentes, al tiempo que llamaban a la población a quedarse en casa y evitar el centro, repitiendo la estrategia de protección de sucesos similares. El metro fue cerrado unas horas, y en un principio se pensó que también se había clausurado la estación central de Estocolmo, algo que fue desmentido después por la Policía. Las calles de la capital sueca, habitualmente concurridas los viernes por la noche, estaban totalmente vacías.

La investigación

Un sospechoso detenido, pero se sigue buscando al autor. La obsesión de la Policía sueca, en palabras de sus portavoces, es encontrar al autor del atropello masivo «para evitar más atentados» y reconducir la sensación de inseguridad que se instaló en una ciudad muy segura. Los agentes detuvieron a un sospechoso en un barrio del norte de la capital sueca, y se pensó que era el conductor del camión. El periódico Aftonbladet dio por hecho que había confesado y que era de origen ubeko, residía en la ciudad y trabajaba en la construcción. Apenas una hora después la Policía desmentía este punto y aseguraba que seguían buscando al terrorista. La persona detenida estaba fichada y se parecía a la imagen del sospechoso que distribuyeron las autoridades, dijo el oficial Jan Evensson. Aumentando aún más la confusión, otro portavoz aseguró que el detenido les interesa «especialmente». En cualquier caso, no dudan de que se trata de un ataque terrorista.

Solidaridad internacional

El tuit de Trump se hizo realidad. La casualidad -o la intencionalidad- reavivó aquel polémico tuit de Donald Trump de hace un mes en el que hablaba de un «incidente» en Suecia que no había ocurrido y que relacionaba con que ese país acogió a muchos refugiados. Al margen de aquella célebre salida de tono, la comunidad internacional, como es habitual, lanzó mensajes de solidaridad hacia Suecia. El primer ministro sueco, Stefan Löfven, dijo que su país no va a ser doblegado por «asesinos abominables», al tiempo que ordenaba reforzar los controles fronterizos.