Otra vez en guardia frente al ébola

Laura García del Valle
laura g. del valle REDACCIÓN / LA VOZ

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AHMED JALLANZO

El antecedente de la última epidemia moviliza desde Europa a las oenegés para frenar el foco en un área remota del Congo y evitar los errores de hace tres años

18 may 2017 . Actualizado a las 07:44 h.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 29 de marzo del 2016 el fin de la emergencia de salud pública de importancia nacional tras dos años en los que la epidemia del ébola segó más de 11.000 vidas, la mayoría en países de África Occidental. Un año después, la República Democrática del Congo vuelve a sufrir las consecuencias de un virus cuya expansión «depende de la premura en la identificación de casos, del control epidemiológico sobre los contactos y las medidas que se pongan en marcha ahora que se ha declarado el brote». Lo explica Marta Lado, una gallega afincada en Sierra Leona, experta en enfermedades infecciosas. Para evitar el retraso en la detección de la epidemia del 2014, organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja o Unicef ya realizan trabajos de campo en zonas próximas a Likati (en la frontera con la República Centroafricana), donde en las últimas tres semanas se han producido tres muertes y hay veinte posibles afectados por un virus que tiene una tasa de mortalidad que alcanza el 70 %.

Mientras la OMS estudia si debe utilizar o no las nuevas vacunas desarrolladas, los expertos explican que, al tratarse de una zona remota, es difícil que el virus se propague, pero no hay que bajar la guardia. «A la espera de que Cruz Roja del Congo termine de evaluar la situación, el día 13 salió un equipo de Kinsasa con 70 personas de la rama sanitaria, del área psicosocial y del ámbito de agua y saneamiento investigando si hay rastros de contagio y realizando labores de prevención para ver el alcance del brote». Además, según explica Íñigo Vila, responsable de la unidad de Emergencias de la entidad, «se han destinado 200.000 francos suizos (alrededor de 183.000 euros) para que nuestro equipo tenga liquidez para comenzar las actividades».

Un acceso complicado

A pesar de que el complicado acceso a la zona afectada dificulta que entidades como Médicos Sin Fronteras hayan podido tener contacto con pacientes, según fuentes de esta entidad, la gestión del brote en la República Democrática del Congo está siendo, según Marta Lado, «un ejemplo de cómo se debe responder a estos brotes: han activado el sistema de vigilancia epidemiológica, reforzado el aislamiento de los casos y sus contactos y la respuesta gubernamental ha sido eficaz, invirtiendo para prevenir la expansión de la infección y sensibilizando a la población». Nada que ver, mantiene, con «las razones reales por las que el brote de ébola entre el 2014 y 2016 fue tan dramático». La médica asegura que a la pobreza, la falta de higiene y canalización de aguas se le sumó «la debilidad del sistema sanitario, de pago para una sociedad sin recursos y los escasos sistemas de coordinación para implementar políticas que favorecieran la salud pública» en Sierra Leona, Guinea y Liberia, países donde el ébola se cebó especialmente.