El fuego sigue devorando Portugal mientras salen a la luz más fallos de coordinación

Carlos Punzón
CARLOS PUNZÓN LA VOZ EN PEDRÓGÃO GRANDE

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Marcos Míguez

El presidente de la República admite que las leyes no son efectivas y pide una reforma exprés

22 jun 2017 . Actualizado a las 07:36 h.

Solo hay dos colores: negro y gris. Solo hay un olor: a quemado. Da lo mismo qué carretera se tome en el entorno de Pedrógão Grande o en Góis: la variedad cromática ha desaparecido, y del suelo calcinado surgen estertores repentinos de humo que ahogan el olfato todavía cinco días después de que el fuego convirtiese el corazón de la región Centro de Portugal en un escenario desolador.

Protección Civil anunció ayer a media tarde que el gran foco que desde el sábado castiga la localidad de Pedrógão estaba por primera vez dominado, pero las llamas, que crecen repentinamente en cualquier zona de bosque, aunque ya esté arrasada, recuerdan que ese control es, por ahora, más un deseo que la realidad. Tras dar por ganada la batalla en el municipio, en unos minutos el cielo se oscureció de nuevo por la tarde, a la orilla, otra vez, de una carretera nacional.

Muy cerca, en Góis, tras desplegarse cierto optimismo y dar por hecho que antes de acabar el miércoles se dominarían los dos focos que quedaban activos, el viento y las altas temperaturas chafaron igualmente ese intento de finiquitar el avance del fuego, obligando incluso a nuevos desalojos.

La Guardia Nacional Republicana corta ahora con celeridad, cruces y viales por los que en esos momentos solo transita la caravana internacional de bomberos. La GNR fue la primera en responder a las preguntas que el primer ministro, António Costa, formuló el martes para tratar de discernir si no se pudo evitar la muerte de 64 personas y heridas a otras 204.

El mandatario luso reveló ayer que los responsables de dicho cuerpo explicaron su actuación del sábado en la nacional 236, que no cortaron, indicando que «el fuego alcanzó la carretera de forma completamente inusitada y repentina, que sorprendió a todos, incluyendo a los propios militares», dijo el socialista António Costa leyendo ante las cámaras de la TVI la carta enviada por el teniente general responsable del cuerpo.

Un testigo acusa

El diario O Correio da Manhã fue incluso más allá al asegurar que cuenta con el testimonio de un superviviente que afirma que fueron agentes de la GNR quienes, en lugar de cerrar la EN-236 el sábado, recomendaron su utilización para escapar de las llamas. 47 personas perdieron la vida en apenas cuatrocientos metros de «la carretera de la muerte».

Aunque Costa muestra su confianza en la cadena de mando que actuó en las primeras horas de la oleada de fuego, a las dudas originadas sobre por qué no se cortó la vía se suma el reconocimiento del comandante de Protección Civil del área de Pedrógão Grande de que cuando se desató el incendio las comunicaciones internas y externas comenzaron a fallar. «Es un área muy grande y la estaba utilizando mucha gente», se excusaba ayer ante la prensa. Sin embargo, un informe de agosto del 2016 sobre los incendios forestales registrados en el mismo distrito apunta que también en esa ocasión los sistemas de comunicaciones tuvieron caídas notables e impidieron una coordinación normal de los efectivos desplegados.

Como tercer ingrediente que incrementa el ambiente de crítica en el país, aunque la clase política todavía contiene mayoritariamente sus reacciones, la aportaron los profesionales de la extinción de incendios. Aunque el Gobierno avala la tesis de que un rayo desató el primer foco, el presidente de la Liga de los Bomberos Voluntarios de Portugal, Jaime Marta Soares, abonó la tesis de que el incendio fue intencionado. «El fuego ya llevaba activo cerca de dos horas cuando tuvo lugar el problema con los rayos, que provocaron un conjunto de igniciones que aumentaron efectivamente un incendio que era ya de una violencia extraordinaria», explicó. Sus declaraciones han propiciado que la Policía Judicial investigue su tesis.

Bomberos de todo el país reaccionan mientras tanto desde diversos puntos de Portugal, protestando por la falta de medios y por la acumulación de nóminas sin cobrar. Su compañero Gonçalo Conceição Correira, de 40 años, era despedido en la tarde de ayer como un héroe en Castanheira de Pêra, a pocos kilómetros de donde perdió la vida tratando de controlar las llamas. El presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, y el primer ministro Costa, entre otros, asistieron a la ceremonia.

La primera autoridad lusa abogó por trabajar primero por las víctimas, pero su postura en favor de la conciliación no impidió que requiriera al primer ministro y al presidente del Parlamento que aprobasen, antes de las vacaciones de verano, nuevas leyes para proteger los bosques y contar con planes de salvamento claros para evitar tragedias como la que vive el país. «Tiene que regularlo todo. Y todo es todo», llegó a señalar, para aludir a que las leyes portuguesas deben avanzar en un mejor ordenamiento del territorio, en el cuidado del bosque y en las penas que se deben aplicar a los causantes de los incendios. La Asamblea acordó después votar el 19 de julio ese paquete de leyes.

200 personas sin trabajo

A la par, el Ejecutivo hizo también un despliegue presencial en Pedrógão Grande, Góis y Figueiró dos Vinhos, con el ministro de Planeamiento e Infraestruturas, Pedro Marques, junto a seis secretarios de Estado. Los altos cargos tomaron nota de la multitud de explotaciones agrarias y ganaderas que se han quedado sin animal alguno, sin tierras para explotar, sin maquinaria y almacenes, para a continuación adelantar que el Consejo de Ministros aprobará hoy un plan específico en favor de las localidades de la Región Centro afectadas, con los fondos necesarios para que recupere su actividad. Solo en la pequeña Pedrógão, 200 personas se han quedado sin empleo desde este fin de semana, en una región castigada además por el declive demográfico.

Marcos Míguez

Los bomberos gallegos: «Ninguno de nosotros habíamos visto algo igual»

La Voz acompaña a un grupo de 35 especialistas de la Xunta que se bate en el frente del gran incendio portugués

JORGE CASANOVA Y C. PUNZÓN

«Aquí hay gente muy veterana, que lleva muchos años en esto, pero ninguno había visto algo así. Es que aquí han ardido miles de hectáreas y hay lugares que no se han quemado, sino calcinado; donde la tierra es como harina ». Habla Manuel Rodríguez, jefe territorial de A Coruña de los servicios de extinción de incendios de Medio Rural. Él también es voluntario, como los 35 compañeros que se han enrolado en esta labor de apoyo a los bomberos portugueses. Estamos en Arganil, una población a una hora de camino del incendio al que tuvieron que hacer frente ayer, al sur de Góis. El grupo, con el apoyo de la Axencia Galega de Emerxencias (AGE), que ha desplazado un enorme camión cisterna con 25.000 litros, salió de Galicia el martes por la tarde y entró directamente a efectuar labores de vigilancia en un parque eólico. Luego fueron a descansar al colegio de Arganil para salir, ya por la tarde, a combatir el fuego en Papilhosa.

«Somos la representación del pueblo gallego y hemos venido aquí para ayudar al pueblo portugués» dice José Antonio Argibay, de la Axencia Galega de Emerxencias. Javier, que tiene 44 años y trabaja en una brigada en Monforte, explica por qué se presentó voluntario para viajar a Portugal: «Somos bombeiros, e esta é a nosa ansia». Ya está cambiado y listo para salir con el primer contingente que de verdad va a pisar fuego. Al fin y al cabo, la noche anterior no fue lo movida que esperaban y, en ese momento, el enlace con los bomberos portugueses ya les ha comunicado que tienen una misión para ellos.

«Esto es un frente enorme», comenta Manuel Rodríguez: «Como si fuera desde Betanzos hasta Ferrol». El jefe intuye que queda trabajo para un par de días quizás mientras no se levante el viento, que no es el caso: «Pero van a necesitar gente después para el trabajo aburrido». El trabajo aburrido, explica, consiste sobre todo en las tareas de refresco y de vigilancia.

Saludos de los vecinos

Uno de los bomberos comenta que están cansados, pero sobre todo del viaje, porque el trabajo no ha sido de momento lo que esperaban. Otro explica que en cada sitio tienen una forma de trabajar y que quizás aquí están acostumbrados a una mayor burocratización: «En Galicia, el que coordina sobre el terreno es el que manda. Aquí no». Pero enseguida admiten que las condiciones son muy complicadas, con una orografía muy escarpada, un calor muy intenso y una cantidad de combustible formidable.

Nadie espera sin embargo que se repita lo del sábado, donde se creó una auténtica tormenta de fuego que hizo avanzar el incendio a una velocidad supersónica: «De todos modos, vamos con las orejillas un poco de punta», comenta otro de los voluntarios. De camino a Papilhosa, la caravana que abre el espectacular camión cisterna de la AGE, recibe frecuentes saludos de los portugueses que se cruzan con el convoy. La gente reconoce la solidaridad de los vecinos gallegos y la agradece.

Varias víctimas siguen sin ser identificadas tras realizarse todas las autopsias

Se cotejará el ADN de las personas que reclamen los cuerpos de sus familiares con los que aún restan por identificar

CARLOS PUNZÓN

Con algunos refuerzos llegados desde distintos puntos del país y trabajo por relevos durante 48 horas, el equipo de forenses que tiene su base de oprraciones en el Instituto Nacional de Medicina Legal de Coimbra culminó la pasada madrugada las autopsias de las 64 personas que perdieron la vida en los incendios desatados en la Región Centro de Portugal. Sin embargo, varios restos recuperados de las zonas calcinadas continúan todavía sin ser identificados.

A los datos obtenidos en los exámenes forenses, la Policía Judicial añadirá los recogidos en los lugares donde fueron encontrados, como los vehículos, así como los que puedan aportar las familias, como la altura y edad aproximada. En paralelo se cotejará el ADN de las personas que reclamen los cuerpos de sus familiares con los que aún restan por identificar, así como también se analizará sus dentaduras en los casos resulte posible.

Además de los trabajos forenses se han levantado siete puestos móviles en otras tantas localidades para las personas que hayan perdido su domentación en los incendios de sus viviendas, puedan al menos conseguir la renovación de su DNI.