Oligarcas, cantantes y espías: el lado ruso de la trama que ahoga a Trump

Varios implicados en el Rusiagate están unidos al magnate desde hace más de 10 años

Trump, escoltado por Emin Agalarov y por su padre Aras (dos de las personas clave en el caso Rusiagate), en Moscú en el año 2013
Trump, escoltado por Emin Agalarov y por su padre Aras (dos de las personas clave en el caso Rusiagate), en Moscú en el año 2013

nueva york / corresponsal

En diciembre del 2016 la prensa de EE.UU. desveló la injerencia rusa en las elecciones presidenciales. En aquel momento la CIA ya había certificado cientos de ciberataques contra el Partido Demócrata a manos de piratas rusos. Desde entonces, el conflicto creció en tamaño y complejidad, dejando ver conexiones que alarman al conjunto del país y convirtiéndose en una espada de Damocles para el presidente Trump, cuya campaña es sospechosa de haber coordinado junto al Kremlin el entramado conocido como Rusiagate. Las sospechas se han consolidado por la actuación del entorno presidencial y por los vínculos con personajes rusos que configuran el otro lado del escándalo.

La mano que mece la cuna

Vladímir Putin

Es para muchos la mano que mece la cuna. Según las autoridades de EE.UU. fue quien ordenó una campaña de influencia electoral cuyos objetivos pasaban por perjudicar a Hillary Clinton tratando, a la vez, de socavar la fe de los estadounidenses en la democracia. Durante la campaña, el líder del Kremlin no ahorró en elogios hacia Trump, una actitud que compartió el hoy presidente. El entonces aspirante incluso propuso a los rusos espiar los correos de Clinton en el servidor privado que utilizó cuando era secretaria de Estado.

La abogada rusa

Natalia Veselnitskaya

Es uno de los últimos personajes incorporados a la trama. Entró en escena cuando The New York Times destapó la reunión que mantuvo con el hijo mayor del presidente en junio del 2016. A pesar de que ella niega cualquier vinculación con el Kremlin, en los correos que se intercambiaron para coordinar el encuentro Donald Trump Jr. y Rob Goldstone, productor musical amigo del magnate, este la describió como «un abogado del Gobierno ruso» cuya misión era proporcionar información dañina contra la candidata demócrata, «como parte del apoyo de Rusia y de su Gobierno al señor Trump». La información de la que se dispone indica que defiende casos de plutócratas rusos perjudicados por sanciones de EE.UU. como las derivadas del Acta Magnitski.

El oligarca de Putin

Aras Agalarov

En los correos enviados por Goldstone al primogénito de Trump se identifica a Aras como la persona que recibe la información sobre Clinton procedente de «un alto fiscal ruso». Agalarov es un oligarca muy cercano a Putin. Tanto es así que este lo condecoró en el 2013 con la Orden de Honor de la Federación Rusa. Según la revista Forbes, los Agalarov son los principales socios de Trump en Rusia. El padre es dueño del conglomerado Crocus Group, en una de cuyas salas de conciertos en Moscú se celebró el certamen de Miss Universo del 2013 al que asistió Trump.

El cantante locuaz

Emin Agalarov

El hijo de Aras es un cantante bastante popular en Rusia. Supuestamente, fue quien gestionó la reunión entre Trump Jr. y Veselnitskaya. De la cercanía entre los Agalarov y la familia Trump da testimonio un videoclip de Emin en el que participó el hoy inquilino de la Casa Blanca. El cantante no esconde su estrecha relación con el presidente de EE.UU. y sus hijos. «Me he visto muchas veces con Donald Jr. y Eric, y nos escribimos constantemente. Tenemos muchos proyectos en común, que quizás ya no podrán realizarse porque ahora que es presidente [el padre] hay conflicto de intereses», confesó a la televisión rusa. «Me reuní con Ivanka en mi despacho hace un par de años para discutir sobre el proyecto de la Torre Trump» que iba a levantarse en Moscú, agregó. Medios rusos publicaron que el proyecto para levantar esta torre nació a raíz de «Miss Universo».

El antiguo espía

Rinat Akhmetshin

Antiguo espía de la desaparecida Unión Soviética que también estuvo presente en la reunión de la Torre Trump. A pesar de haber obtenido la ciudadanía americana tras emigrar a EE.UU., varios funcionarios sospechan que sigue teniendo lazos con la inteligencia rusa. Investigaciones periodísticas lo han identificado como el hombre que trató de impedir la aprobación en el Congreso del Acta Magnitski, una ley que impone sanciones a funcionarios rusos presuntamente implicados en la muerte en prisión en el 2009 del abogado de ese apellido. No es el único vínculo con Veselnitskaya. Según dijo al Washington Post, acudió a la reunión con el hijo de Trump tras pedírselo ella. Aseguró que la abogada «dejó un documento», cuyo contenido no detalló.

El embajador ubicuo

Sergei Kislyak

El embajador de Rusia en EE.UU. ha sido la persona más dañina para la nueva Administración. Por haber ocultado reuniones con Kislyak, el fiscal general Jeff Sessions tuvo que inhibirse de las pesquisas rusas, el ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn dimitió, y el yerno del presidente Jared Kushner quedó expuesto en el punto de mira del FBI y el Congreso.

El congresista ucraniano

Andrei Artemenko

Congresista ucraniano que se reunió en enero con el entonces abogado de Trump, Michael Cohen. Según el Times, tras el encuentro en un restaurante de Manhattan, Cohen habría presionado para que la Casa Blanca se posicionase a favor del plan de Artemenko para levantar las sanciones que Obama impuso al Kremlin tras la anexión de Crimea.

El otro socio ruso

Felix Sater

También participó en la reunión entre Artemenko y Cohen. Es un empresario ruso afincado en EE.UU. que ha sido socio de Trump, al que ayudó en el pasado con negocios inmobiliarios en Rusia.

«Donny», el cazador cazado que colocó ante el abismo al Gobierno de Trump

Adriana Rey
Trump saluda acompañado por su yerno Kushner, su hijo Donald y la esposa de este
Trump saluda acompañado por su yerno Kushner, su hijo Donald y la esposa de este

El contacto con la emisaria del Kremlin fue un cantante de pop cercano a Putin

Como su padre, Donald Trump Jr. es un asiduo de las redes sociales. Es este el mecanismo que habitualmente utiliza para defenderle de manera extremista y, a su vez, el medio que le ata a la controversia. Aficionado a la caza y a la pesca, suele publicar en Twitter imágenes en las que sostiene como trofeo a animales en peligro de extinción, algo que en muchas ocasiones ha provocado la ira de los estadounidenses. Y es que a sus 39 años de edad, Donald Jr. siempre ha estado ligado a la polémica.

Trump Jr. reconoce que «en retrospectiva» hubiera hecho las cosas de forma distinta

Europa Press

El hijo del presidente de EE.UU. asegura que nunca le contó a su padre el encuentro con la abogada rusa porque «no había nada que contar»

Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente de Estados Unidos, ha reconocido este martes que si tiene en cuenta el desarrollo de los acontecimientos, hubiera hecho las cosas de forma «un poco distinta» a como lo hizo, en referencia a su polémico encuentro con la abogada Natalia Veselnitskaya, próxima al Gobierno ruso, durante la campaña presidencial de su padre.

En entrevista con la cadena Fox, el hijo de Trump ha asegurado, además, que no le contó a su padre el encuentro con Veselnitskaya porque «no había nada que contar». Trump Jr. ha afirmado que el encuentro no fue «nada». «Ni siquiera me acordaba de él hasta que empezasteis a sacar estas cosas. Fue, literalmente, una pérdida de 20 minutos, una pena», ha asegurado, en sus primeras declaraciones tras publicar la cadena de mensajes que mantuvo con el publicista Rob Goldstone para fijar dicho encuentro.

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Conocido como «Donny», el primogénito del presidente y su primera esposa Ivana, ha sido un verdadero dolor de cabeza para unos padres que, entre escarceos amorosos y exclusivas, pertenecieron a la exquisita vida social neoyorquina. «Hay que ser honesto con uno mismo y yo no soy bueno con lo de la moderación», dijo sin pudor tras pasar once horas detenido por emborracharse en la vía pública, durante el Mardi Gras de Nueva Orleans.

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Nuevos escollos complican aún más la propuesta para derogar el Obamacare

Al conflicto ruso hay que sumar el que el presidente Trump afronta en sus propias filas por el estancamiento de la reforma sanitaria.

La propuesta revisada acaparó la atención de la asociación nacional de gobernadores celebrada ayer en Rhode Island y donde una treintena de estados cargaron contra el proyecto que la Cámara Alta votará previsiblemente la próxima semana. Una de las grandes preocupaciones y causante de la división interna es cómo afectarán los recortes en el programa Medicaid a cada uno de los estados. El tijeretazo podría llegar hasta el 39 % de la financiación federal, según la consultora Avalere Health.

Otro de los puntos conflictivos es el que redactó el senador Ted Cruz y que ha disparado las alarmas de dos de las aseguradoras más sólidas de EE.UU. En un inusual comunicado, America’s Health Care Plans y BlueCross BlueShield Association, calificaron dicha disposición como «impracticable en cualquier forma» porque «socavará» las protecciones para personas con trastornos médicos preexistentes. El plan de Cruz pasaba por permitir la venta de pólizas de bajo coste, con una cobertura muy limitada.

La advertencia de las aseguradoras ha supuesto un nuevo golpe para el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, que no puede permitirse perder ni un voto republicano más, teniendo en cuenta que dos de los 52 senadores de su partido ya han dicho que se opondrán al nuevo plan desoyendo así las amenazas presidenciales. «Deben hacer lo que han prometido», avisó Trump a los rebeldes.

Deportación acelerada

Los movimientos no solo se aceleran en terreno sanitario. Según The Washington Post, la Casa Blanca estudia ampliar los límites de la práctica conocida como «expedited removal» [deportación acelerada], utilizada contra los indocumentados detenidos a un máximo de 100 millas de la frontera y que hayan estado ilegalmente en EE.UU. menos de 14 días.

Dicha deportación supone que la expulsión de un simpapeles se produce sin audiencia frente a un juez. A pesar de que dicha normativa todavía está siendo evaluada, la radicalización de la política migratoria ya fue advertida esta semana por el secretario de Seguridad Nacional. John Kelly avisó al caucus hispano de la inminente cancelación de programas destinados a proteger de la deportación a miles de indocumentados.

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