Colegios municipales de Barcelona figuran como sede electoral

Directores de instituto aseguran que no han sido informados de que el centro vaya a ser utilizado para el referendo ilegal


La Voz en Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona sí cederá finalmente locales para el referendo ilegal del 1-O, otra cosa es que se celebre. La web habilitada por la Generalitat el jueves y ordenada bloquear el viernes ha delatado en 24 horas las intenciones de Ada Colau y diluido su calculada ambigüedad. El pasado día 8, la alcaldesa aseguró que no cedería espacios del consistorio. Tras las presiones de la Generalitat y del exalcalde nacionalista Xavier Trías, se escudó en que colaboraría siempre que no incurriese en una ilegalidad. Siete días más tarde, Colau aseguró en Twitter que en Barcelona el 1 de octubre, fecha de la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional, «se podrá participar» y que se podrá hacer «sin poner en riesgo institución ni servidores públicos». Aludía al acuerdo con el Gobierno catalán para facilitar la participación y del que no se han dado a conocer los detalles. Tan solo señaló que «no entra en contradicción» con el informe del secretario municipal, Jordi Casas, que avisó de que ceder locales es inconstitucional.

Además de esta advertencia, el Gobierno central remitió el viernes a los directores de centros educativos de Cataluña un comunicado alertando de las consecuencias de colaborar en la consulta ilegal. Algunos de ellos, consultados por La Voz, como la responsable del CEIP Joan Miró, de Barcelona, de titularidad municipal, niegan haber sido contactados. «Al colegio no ha llegado ninguna comunicación de nada ni de nadie», afirma. «Yo me he enterado de que somos colegio electoral por una madre que introdujo su DNI en la web del referendo y me lo dijo», aseguró. Esta responsable educativa entiende que la responsabilidad de la apertura recaerá sobre la consejera de Enseñanza, Clara Pontsatí, porque «el consorcio [de Educación Generalitat-Ayuntamiento] y el AMPA tienen llaves y pueden abrir ellos». Es la misma expresión que utilizó Pontsatí en su misiva.

«La alarma la pone el director»

Ahora bien, la exdirectora del IES Pedraforca (Hospitalet), Dolores Agenjo, única que se negó a abrir un instituto el 9-N, lo duda. «No se puede realizar nada en un centro sin conocerlo el director, porque es el responsable, si no lo tienen que cesar». «La alarma la pone el director y la empresa, y dudo que el consorcio tenga llaves. Sería gravísimo que abrieran sin saberlo el director», opina. A diferencia del 9N, en principio los centros de enseñanza concertados no se verán involucrados en la consulta ilegal, pero no se descarta que alguno se haya ofrecido. Según Pontsatí, «son muchos los que han pedido estar en las listas de centros en los que se podrá votar». Sin embargo, otros temen las consecuencias de desobedecer las leyes. «¡Uf! menos mal que nos hemos librado de este marrón», exclama un cargo directivo de un colegio concertado de El Prat, V.S., al ser preguntado.

En su corta vida, de apenas 24 horas, la deshabilitada web del referendo ilegal, además de revelar sedes electorales, ha aportado a la Policía pistas sobre el censo manejado por los secesionistas, pues en él figuran electores que no llevan ni un año empadronados en los ayuntamientos catalanes.

«A quien tenían que detener es a la consejera de Enseñanza»

Dolores Agenjo fue la única directora de instituto que el 9N se negó a abrir su centro para la consulta

Dolores Agenjo (Barcelona, 1955) fue la única directora de instituto (Pedraforca, en Hospitalet) que el 9N se negó a abrir su centro para esa consulta.

-¿Por qué no facilitó las llaves?

-Porque era ilegal. Los directores habíamos recibido una carta de la delegación del Gobierno diciéndonos que podíamos incurrir en un delito. Los directores somos responsables de los centros incluso en vacaciones y un director no tiene por qué realizar actos políticos y menos si son ilegales.

-¿Qué sintió al saberse que era la única?

-Me lo imaginé. Conozco a mis compañeros y había dos más en Hospitalet, pero al final cedieron. Aquel día recibí una llamada. «Eres la última que quedas», me dijeron. En fin, la directora de Servicios Territoriales [Consejería de Educación] me presionó hasta el último momento para que entregase las llaves y la clave de la alarma.

-Tuvo que soportar insultos

-Ya el mismo día cuando abrí el correo electrónico encontré muchos insultos y alguno hasta deseándome la muerte.

-¿Por qué decidió ser testigo de cargo contra Artur Mas?

-Pedí testificar porque cuando la consejera Irene Rigau dijo que toda la organización del 9N la habían hecho los voluntarios me quedé pasmada ante tanto cinismo y cobardía. Entregué los correos de los directores de Hospitalet donde quedaba constancia de la presión y de que por ella entregaban las llaves a Servicios Territoriales. En el juicio no se recogió. Me llamó mucho la atención.

-¿Ahí surgió su activismo?

-Colaboro con Sociedad Civil Catalana y soy portavoz adjunta de Plataforma Ahora (contra el secesionismo), pero siempre he tenido la convicción de que el nacionalismo es pernicioso, egoísta y revolucionario. Ha ido envenenando Cataluña desde hace mucho tiempo.

-¿El 1-O será igual al 9N?

-La diferencia es muy grande. Ahora el clima es prerrevolucionario, de revueltas. Tenemos un Gobierno insurrecto, en rebeldía, desobedece a los jueces, a la Constitución. El clima es peor. En las televisiones aparecen algaradas y parece que Barcelona está levantada y no es cierto. Son una minoría que arma mucho ruido.

-¿Ve animadversión hacia la policía?

-Esa es la percepción del nacionalismo, el resto estamos encantados con su presencia y con las detenciones. A quien tenían que detener es a la consejera de Enseñanza, que dice que abrirá los colegios. La policía nos tiene que defender porque estamos sometidos a un Gobierno que nos intenta coaccionar para incumplir leyes.

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