Puigdemont hará una «declaración simbólica», no de independencia

Marta Pascal, de PDeCAT, deja entrever a la BBC que no habrá DUI; Rajoy utilizará «los elementos que sean necesarios» para evitar la ruptura


El presidente del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, efectuará una «declaración simbólica» mañana ante el Parlamento autonómico, informó la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, a la cadena británica BBC. Con estas palabras, la dirigente de la formación nacionalista y eurodiputada dejó entrever que Puigdemont, compañero de partido, abordará la situación actual en Cataluña, pero no llegará a lanzar una declaración unilateral de independencia, recoge Efe desde Londres.

Pascal indicó que el presidente de la Generalitat reconocerá la validez del referendo ilegal. Asimismo, recordará a la cámara que un alto porcentaje de catalanes votaron a favor de la independencia en la citada consulta y hablará sobre el camino que seguirá su Ejecutivo para lograr la secesión, según explicó la coordinadora general del PDeCAT a la BBC. Puigdemont tiene previsto dirigirse al Parlamento catalán el martes después de que el Tribunal Constitucional ordenase la suspensión de la sesión del lunes, con el fin de evitar una declaraciones de independencia unilateral.

Pese a los centenares de miles de personas que salieron ayer a la calle para defender la unidad de España, los sectores más irreductibles del independentismo piden a Puigdemont que vaya por todas. En esta línea están la ANC, Òmnium, la CUP y una parte importante de Esquerra. Las dos entidades de la sociedad civil, que ocupan ya un sillón en el estado mayor del proceso, han vuelto este fin de semana a reclamar que declare la independencia mañana.

En todas sus apariciones públicas desde el 1-O, Puigdemont ha insistido en la idea de buscar una mediación para desencallar el pleito catalán. «La declaración de independencia está prevista en la ley del referendo como aplicación de los resultados. Aplicaremos lo que dice la ley», avisó en un reportaje que emitió ayer TV3. La idea que tiene interiorizada el secesionismo es que sin la mediación internacional, la declaración de independencia tendrá poco recorrido, pero al mismo tiempo es consciente de que sin proclamación de independencia, no habrá mediación internacional. 

Paso atrás

Si la elección fuera la DUI, el pleno podría votar una resolución para que haya proclamación solemne. En ese caso, Marta Rovira, como portavoz de Junts pel Sí, pedirá la palabra en medio del pleno, y de acuerdo a la facultad que tienen dos grupos de introducir cambios en el orden del día, propondrá el debate y votación del texto que están negociando los soberanistas. Una opción es la proclamación a las bravas y sin matices, la otra abre un período de ruptura escalonado, una declaración más bien de intenciones y de inicio de un proceso de reconocimiento internacional.

La decisión de saltar al precipicio sería ya un hecho, si en la semana de vértigo tras el 1-O lo único que hubiera ocurrido fuera la votación. Pero los acontecimientos han discurrido a tanta velocidad que muchos en el secesionismo, sobre todo en el PDeCAT, le han visto las orejas al lobo. No solo las empresas con más solera de Cataluña (Banco Sabadell, CaixaBank, Agbar, Gas Natural, entre otras) han trasladado sus sedes sociales fuera de Cataluña y dejado la plaza financiera de la Diagonal de Barcelona casi como un solar, sino que destacados dirigentes del soberanismo han pedido al presidente de la Generalitat que pare máquinas. Uno ya no está en el ejecutivo, Andreu Mas Colell, exconsejero de Economía, pero Santi Vila se sienta todos los martes en el consejo ejecutivo del Palau de la Generalitat y ha propuesto un alto el fuego y que se retrase la declaración unilateral.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostiene que Cataluña no se independizará y aseguró que para ello tomará las decisiones que haga falta dentro de la ley, incluida la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, que permitiría suspender la autonomía. «España no se va a dividir y la unidad nacional se va a mantener. Emplearemos para ello todos los instrumentos que nos da la legislación. Corresponde al Gobierno tomar la decisión y hacerlo en el momento concreto», dijo en una entrevista que en el diario El País.

«Mientras no se vuelva a la legalidad, yo desde luego no voy a negociar», insistió el presidente que aseguró que la Generalitat tiene claro que «no se puede dialogar sobre la unidad de España, ni mediar ni ser objeto de mediación, ni negociar con la amenaza de romper la unidad» del Estado. El jefe del Gobierno pidió al «catalanismo constitucional y pactista», en alusión al PDeCAT, heredero de la antigua CiU, que cese «las alianzas con extremistas y radicales», en referencia a la formación secesionista y antisistema CUP, y que se alíe con las fuerzas catalanas no secesionistas.

La mayoría silenciada inunda Barcelona

La Voz

La plataforma convocante, Sociedad Civil Catalana, cifra en 950 mil los asistentes a la marcha contra el independentismo. La Guardia Urbana de Barcelona da otra valoración: 350.000

Con proclamas de «Yo soy español, español», vivas a la Guardia Civil y a la Policía, a Cataluña y España, y lemas como «No somos fachas, somos españoles», «No nos engañan, Cataluña es España», «Este sí es el pueblo catalán», cientos de miles de personas -un millón, según los organizadores, y 350.000, según la Guardia Urbana-, colapsaron ayer el centro de Barcelona para reclamar la unidad de España y exigir sensatez a los independentistas. Las cifras invertidas coinciden con las de la Diada, cuando la Guardia Urbana habló de un millón de asistentes y la Delegación del Gobierno, de 350.000.

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